PUNTO LIMPIO

En realidad, lo que se convierte en un punto limpio es nuestra casa cuando nos deshacemos de los enseres y residuos inservibles. Es curioso cómo juega la semántica con nosotros.

 Esos lugares donde uno abandona el frigorífico agonizante, el sillón con la epidermis cubierta de heridas, el aceite rancio de las patatas o los libros que no quieren ser leídos no son puntos limpios por mucho que se pretenda, sino sucios. También los llaman Puntos Verdes, Ecocentros o Ecoparques. Quizá sea para diferenciarlos de los vertederos, donde las inmundicias campan a sus anchas sin que nadie las gestione.

Este eufemismo dignifica las basuras y, así, el punto limpio nos da la oportunidad de convertirnos en ciudadanos ecologistas.

Me gustaría que alguien creara también un Punto Sucio para depositar en él esas basuras de nuestro cerebro que son el egoísmo,  las envidias y los fanatismos.

1 comentario en “PUNTO LIMPIO”

  1. Así de «Inmundo» nos hemos fabricado y extraído de la manga este «Nuevo Mundo», amigo José Guadalajara…
    este es el Basurero en el que hemos transformado el Paraíso Terrenal….
    Y ésta es la «Basura no bioagradable» sino «biodesagradable» e intosicante que ya empieza a infectar nuestro propio interior:
    en cifras globales, la concentración de partículas de plástico en la sangre de 22 donantes de un ensayo clínico, ascendió a una media de 1,6 microgramos por mililitro.
    Ese «Punto Limpio» empieza ya a depositarse e instalarse en nuestro organismo per saecula saeculorum.
    Hete aquí, a éste propósito, una de esas curiosas «Paradojas de la Vida»:
    Rob Greenfield es un activista que busca llamar la atención sobre el impacto medioambiental que genera el estilo de vida actual. Y es conocido como el «hombre-basura».
    Éste es el «Mundo Inmundo» en el que cohabitamos.

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