“SOY UN CRACK”

José Guadalajara

ball-1962En informática, en el juego, en los deportes y hasta en las más insignificantes situaciones de la vida cotidiana oímos y escuchamos en los últimos años la expresión “¡eres un crack!”

Si alguien, por ejemplo, nos soluciona un problema en el que andábamos metido y da con la clave que nosotros no encontrábamos, rápidamente  se oye en los labios de algún “vampiro lingüístico” la insidiosa expresión: ¡Es que eres un crack! Y digo “vampiro” porque siempre hay hablantes dispuestos a chupar el jugo y regodearse con los tópicos.

Como he sugerido al comienzo de este artículo, hay “cracks” de todas las especies, formas y tamaños. Los hay que cocinan suculentos platos en los fogones, los que meten goles a bocajarro y sin piedad frente al cancerbero contrario, los que firman más libros que nadie, los que corren tan deprisa que casi tienen alas, los que son capaces de seducir a cien mil doncellas con su sola presencia y hasta los que orinan más lejos que otros y exhiben su chorro poderoso en forma de comba frente a las tapias.

La expresión “eres un crack”, sin duda, se ha convertido en fórmula de uso frecuente cuando se quiere destacar una acción meritoria o una cualidad de un individuo, las más de las veces pronunciada con un tonillo de gracia vacío de contenido, pues ya resulta ser un “crack” hasta el alumno de secundaria que es capaz de escribir sin  errores de ortografía. “¡Es que soy un crack!”, proclamaba convencido un alumno de tercero de la ESO que solamente había cometido la falta de escribir el verbo deber con “v” en un dictado. ¡Es que soy un crack!”, se jactaba otro, que se enorgullecía de haber contestado en un examen que Cervantes había escrito el Quijote a comienzos del siglo XIX.

Naturalmente, nos las vemos con un préstamo lingüístico, innecesario, como la mayoría de ellos. En este caso, es fácilmente sustituible por expresiones como “es el mejor” o “es un experto” o, incluso “es un sabio”. También, de modo más coloquial, “es un manitas” o “es un fuera de serie”.

La palabra “crack” presenta varios significados en inglés, según se emplee como verbo, sustantivo o adjetivo. Es en esta última categoría gramatical en donde encontramos el sentido con que es utilizado en español, aunque transformado ahora en un sustantivo. “Crack: de primera categoría, experto”, según el Collins.

Como en tantos otros casos de tópicos y frasecillas cotidianas, deploro el uso de tal expresión, no ya sólo porque resulte un anglicismo innecesario, sino por su desgaste lingüístico y su gilipollez. Estoy cansado hasta el hartazgo de toparme con ella hasta en los corrales: “¡Esta gallina es una crack!”, oí decir a un granjero al ponderar la exagerada cantidad de huevos que ponía la singular especie gallinácea.

Ver para creer.