ÁGORA

Juan Angulo Serrano

“Por fin, después de varios meses, podemos hablar de una verdadera película histórica, además española, sobre todo en su producción, dirección, fotografía, etc, aunque, por tratarse de la más cara hasta ahora de nuestro cine (50 millones de euros), ha sido filmada en inglés y con una importante participación de actores y técnicos extranjeros, con el objeto de obtener la suficiente rentabilidad a tanta inversión y que pueda proyectarse con mayor facilidad en todo el mundo. Se rodó en la isla de Malta, al igual que Gladiator o Troya.

       Una de las cualidades que destacaría en Amenábar es su inteligencia. Al igual que su admirado Spielgber, sabe combinar calidad, interés y comercialidad. No recuerdo ninguna cinta española que haya tenido una mayor y mejor publicidad, quizá excesiva en algún momento, que se inició meses antes de su exhibición. Él y la protagonista, Rachel Weisz, han realizado una exhaustiva promoción en todas las cadenas de televisión, periódicos, revistas especializadas, emisoras de radio…, sin contar con la habilidad de conseguir que acudiese, fuera de concurso, al Festival de Cannes. En alguna ocasión le noté hastiado de tanta entrevista y de que se le preguntara casi siempre lo mismo, pero la “pela” es la “pela”, pues también participa en la producción.

        Ha sido bastante controvertida, tanto a nivel ideológico como cinematográfico. Muy contestada por sectores conservadores, debido a cómo presenta el cristianismo de aquel momento –aunque paganos y judíos tampoco salen muy bien parados-  a través de los parabolanos y la actitud del obispo Cirilo, que llegó a ser Padre de la Iglesia. Tanto es así que, por esta causa, ha tenido dificultades para su distribución en USA. Las críticas, en general, no han sido muy entusiastas, aunque sí la respuesta del público español.

        Sorprende que se haya decidido a realizar una “superproducción” espectacular y con bastantes medios, cuando sus cuatro films anteriores (Tesis, Abre los ojos, Mar adentro y Los otros) eran más bien intimistas.

       Al igual que otro de sus conocidos referentes, Stanley Kubrick, hay que admirar su búsqueda de temas y planteamientos diferentes, pues sus cinco películas no se encuadran en los mismos géneros.

       Hipatia (“la más grande”), aunque era un personaje prácticamente desconocido en la actualidad para el gran público, sí ha tenido una notable repercusión a través de la Historia. Aparece retratada en el famoso cuadro de Rafael “La Escuela de Atenas” en el Vaticano. Voltaire ya se había referido a ella y, a partir del siglo XIX, con la aparición del Romanticismo, es abrumadora la cantidad de obras literarias y artísticas que se refieren a este personaje, llegando hasta nuestros días (ver referencias en Wikipedia). Un asteroide y un cráter lunar llevan su nombre y hasta un tipo de letra: “Hypatia Sans Pro”.

       Saqué la impresión de que ha pretendido ser lo suficientemente fiel a los datos históricos que se conocen. Prácticamente todos los personajes principales, salvo el esclavo Davo, existieron realmente y sus perfiles se acercan bastante a los hechos, aunque, lógicamente, hay otras licencias como la edad que Hipatia representa a su muerte (parece ser que tenía cerca de 60 años), o la aparición de Sinesio en esos momentos, aunque había fallecido años antes. Me parece muy importante destacar que el asesinato de Hipatia fue un hecho aislado, instigado al parecer por motivos político-religiosos, sobre todo por su influencia sobre el prefecto Orestes. La escuela neo-platónica, de la que ella era su máximo representante, siguió ejerciendo en Alejandría hasta el siglo VII.

        Los movimientos de masas están realizados con mucho oficio y resultan espectaculares, sobre todo esas tomas aéreas en las que representa a la muchedumbre como un ejército de hormigas que actúa por instinto. Ha dicho que, previamente, volvió a ver todas las películas de Spielberg y que, a causa de ello y como él,  utiliza con frecuencia el “raccord” –continuidad de planos diferentes, que suelen relacionarse con la escena anterior o la siguiente. Algo así como lo contrario al plano/secuencia – . Reconoció que “por imposición técnica” suprimió unos 15 minutos finales en los que se recreaba con el firmamento para que el espectador sedimentase lo que había visto.

       Aunque las características de esta producción obligan a la digitalización, no abusa. La mayoría de los decorados se construyeron ex profeso. Y por primera vez la música, bastante adecuada, no está compuesta por el director.

        Pero hay dos cosas que lastran está película: el casting y la dispersión temática.

        ¿Por qué no hay un solo actor español, aunque se haya producido fundamentalmente aquí? Y no lo digo por chauvinismo, sino porque las interpretaciones no me parecen adecuadas. Salvaría a Raquel Weisz que, aunque no interpreta el papel de su vida, sale airosa; a Michael Lonsdale, como su padre Teón, y a Ashraf  Barhom, en un convincente Amonio, líder de los parabolianos. Pero Oscar Isaac, como el prefecto Oreste o Max Minghella, que encarna al esclavo Davo, no llegan a transmitir la intensidad y complejidad de sus personajes, y eso que Amenábar se había distinguido hasta ahora como un buen director de actores.

        Y por otra parte, se quiere abarcar demasiado. Filosofía, Historia, Astronomía, lucha de religiones, fanatismo, su oposición con el conocimiento, confrontación del poder con la religión, relaciones amorosas poco convincentes, miedo a lo distinto, poder de la demagogia sobre las masas, un cierto feminismo…

        Por ello, salvo en algunos momentos, el espectador no se siente demasiado involucrado en lo que le cuentan ni suficientemente emocionado aunque la historia daba para ello.

        Sigo esperando que Amenábar realice su primera obra maestra, ya que ésta no lo es. Le creo capacitado para ello. Meses antes de su estreno había comentado que sería un homenaje al “peplum” italiano. Algo tiene. También dijo que su primera intención fue hacer una película de extraterrestres y que se decidió por este tema al revisar un capítulo de la famosa serie documental “Cosmos”, de Carl Sagan, al que homenajea constantemente en las tomas, muy buenas, de la Tierra desde el espacio.

        En definitiva, película recomendable, pero que defrauda en parte las expectativas creadas.