¿QUÉ ES UNA NOVELA HISTÓRICA?

Sabino Fernández

Las-10-mujeres-científicas-más-importantes-de-la-historiaCuando hablamos de novela histórica conviene precisar de qué estamos hablando. Como en otras ocasiones he comentado, las estanterías de las librerías bajo el epígrafe de novela histórica agrupan una variopinta mezcolanza de supuestas novelas de este género, que, en realidad, están muy alejadas de las exigencias mínimas atribuibles a este apartado.

Son cuatro las condiciones esenciales que, según mi opinión, debe cumplir ineludiblemente una novela histórica. A saber:

Tratarse de una novela. Es decir, tiene que tener una acción, diálogos, situaciones, etc. que pertenezcan a la ficción. Así, por ejemplo, una biografía, por muy excelente que sea y bien narrada que esté, no es una novela y, por lo tanto, no puede calificarse dentro de la novela histórica. Lo mismo ocurre con un buen tratado o una exposición detallada de los hechos históricos. Dos ejemplos, ambos de gran calidad y significativos, nos sacarán de la duda. Carlomagno de Harold Lamb , por bien narrada y rigurosa que sea, no deja de ser una biografía, como el propio autor reconoce en su nota al final del libro, puesto que no incorpora ningún elemento novelado, sino pura y simplemente los hechos acaecidos. En el apartado de los tratados tenemos la excelente Las cruzadas vistas por los árabes de Amin Maalouf, tan ameno, como riguroso y bien escrito, pero sin pizca de ficción y, por lo tanto, no estamos ante una novela.

La acción debe desarrollarse en un periodo histórico. Ahí surge el eterno dilema de qué es periodo histórico y qué no lo es. Para algunos, si estamos hablando de los años 80 del siglo XX, eso es un periodo histórico, puesto que no está situada en la actualidad. Para otros el tal periodo debe ser un poco más largo y ya consideran histórica la Guerra Civil española o la Segunda Guerra Mundial. Según estos cánones, todas las novelas de Miguel Delibes, Camilo José Cela, Tolstoi y Dostoievski, por ejemplo, serían calificadas como novelas históricas.

 En mi opinión, el plazo de tiempo preciso para que una novela sea considerada como ambientada en un periodo histórico debe abarcar lo suficiente como para que no haya nadie que pueda rebatir los hechos. Es decir, nadie debe estar vivo en la actualidad que recuerde las situaciones históricas narradas. Eso abarca, con ciertas excepciones de personas muy longevas, unos cien años. Es decir, ha de pasar al menos un siglo para que yo considere que una novela puede calificarse de histórica. No espero una unanimidad total en este criterio, por cierto totalmente arbitrario, pero yo encuentro razonable que se llame historia a todo aquello que nadie puede rebatir con su testimonio y actualidad, más o menos lejana, al resto. Como siempre, pondremos unos ejemplos conocidos por una gran mayoría. El código da Vinci de Dan Brown, por muy publicitada como novela histórica que esté, por mucho que hable de supuestos acontecimientos históricos, no lo es por desarrollarse en la actualidad su acción y no en un periodo histórico. A La hermandad de la Sábana Santa de Julia Navarro, por mucho que trate sobre el sudario que envolvió a Jesucristo, le ocurre lo mismo.

libros-de-historiaEl núcleo principal de los personajes debe ser histórico. Si no se cumple esta sencilla condición, para mi gusto, la supuesta novela histórica se convierte en novela ambientada. Por supuesto que son admisibles, e incluso recomendables, personajes secundarios ficticios, que den salsa a la narración, que nos definan a los estrictamente históricos, o que, simplemente, desarrollen una historia paralela.  Hay que tener en cuenta que la Historia que se recoge en las fuentes es la historia de los poderosos y muy pocas veces, o casi ninguna, la vida cotidiana de personas anónimas o del pueblo llano. Por ello el que el autor quiera narrarnos esa vida de los seres olvidados en la gran Historia, no solo a veces es aconsejable, sino encomiable.

El concepto moderno de la disciplina obliga a tener en cuenta la vida de las clases medias y bajas, orillando el anticuado centrismo sobre las figuras poderosas. Pero no puede olvidarse que las fuentes nos hablan de los reyes, obispos, papas, cancilleres, etc. y muy poco de los campesinos, los burgueses, los comerciantes, los canteros, etc. y, por lo tanto, es obligación de toda novela histórica tener una base sobre las fuentes escritas de la época. Por ello es condición de la novela del género tener un núcleo principal de personajes históricos.

Como siempre, pondremos algún ejemplo ilustrativo. Mucha gente me ha dicho: ¿Por qué tienes la manía de decir que Los pilares de la tierra de Ken Follet no es una novela histórica? Bien, en este punto encontraréis la razón. Los personajes de la novela citada son, en su gran mayoría, ficticios. Los poquísimos personajes históricos que se citan en el libro, son eso, meramente citados y, en ningún momento, se describen hechos que puedan ser considerados históricos con una fuente documental que los apoye. Se trata, por lo tanto, de una novela ambientada, pero no de una novela histórica. Por supuesto, tanto ella como su supuesta continuación, se venden y son tratadas como novelas del género histórico y los comentarios de periódicos, e incluso de críticos literarios, ahondan en esa opinión. Bueno, quizá el equivocado sea yo. Otro ejemplo muy conocido es la serie del Clan del oso cavernario de Auel. Alguien, y a lo mejor con razón, me dirá: ¿Cómo quieres que sean históricos unos personajes de la Prehistoria, cuando no existían fuentes documentales escritas? No pretendo tamaño imposible. Solamente constato que los personajes de una novela ambientada en la Prehistoria no pueden ser históricos, pero además, en dicho ciclo de novelas, se incluyen hechos que ninguna documentación histórica, aun no escrita, puede corroborar. Por lo tanto, se trata de otro ciclo de novelas, ambientado, pero no histórico.

historias36El último punto exige que la novela tenga una trama esencialmente histórica. Esto quiere decir en cristiano antiguo que no vale que la trama sea policíaca, romántica, de aventuras, de ciencia ficción o de terror. Es evidente que se permiten licencias en estos sentidos. Es decir, la novela puede tener elementos policiacos, románticos, de aventuras, etc., si no estaríamos ante una sosería de novela, pero estos no pueden ser la base de la trama, porque inmediatamente el libro se convierte en un representante del género en cuestión, para dejar de serlo del género histórico. Pongamos el ejemplo de las novelas superventas de Linsey Davis sobre la Roma Imperial. Son novelas, luego cumplen el primer criterio. Están situadas en un periodo histórico superior a cien años, luego cumplen el segundo criterio. Aunque cumplen a duras penas el tercer criterio, pues los personajes principales no son históricos, sí que se cita a  los emperadores Vespasiano y Tito, y muchos generales y mandos que existieron en realidad. Sin embargo, incumple claramente el cuarto criterio. La trama es esencialmente de investigación y aventuras, con asesinatos por el medio. Es decir, no estamos ante novelas históricas, según mi humilde opinión.

 Vamos con otro ejemplo: la serie de novelas sobre los Plantagenet de Jean Plaidy. Cumplen el primer criterio: son claramente novelas. Cumplen el segundo criterio: están ambientadas en un periodo histórico superior a cien años. Cumplen el tercer criterio: el núcleo principal de personajes es estrictamente histórico. Sin embargo, flojean en el cuarto criterio, puesto que la trama es, en esencia, romántica y no histórica. Apenas se narran los enfrentamientos internacionales, las políticas de dichos reyes, y otros asuntos que se desvíen de la estricta vida privada de los personajes en asuntos amorosos o pasionales.

Aun con estos cuatro puntos sobre la mesa, nos surgen dudas. El nombre de la rosa de Eco ¿es una novela histórica, según los criterios del “iluminado” autor de este artículo? Bueno, el primer punto lo cumple, de eso no hay duda. El segundo también, ¡uf, vamos bien! ¿El tercero? ¡Ahí va, se nos empiezan a subir al cuello! Yo diría que no. ¿Y el cuarto? Es discutible. Para algunos será una clara novela policiaca con asesinatos de por medio; para otros, filosófica con el empirismo y la navaja de Ockham pululando por allí; para otros cuantos, claramente histórica por sus referencias a las herejías de la época y al papel de la Inquisición, amén de la vida monástica; para algunos, romántica por su historia de amor. Y ¿para mí? Pues una gran novela. No olviden que los criterios son los de una sola persona: no son dogma de fe. Además, lo importante es que la literatura sea de calidad, y algunos de los libros citados lo son, sean o no novelas históricas.

Lean novelas de calidad… y si son históricas, mejor.