LA FIRMA DE FEDERICO GARCÍA LORCA

Candela Arevalillo

Federico García Lorca en “El desván del grafólogo”, del programa cultural Palabras en Vuelo, organizado por la Asociación Escritores de Rivas.

 

1º garcia-lorca-federico_ 2“Fue un personaje con una expresividad corporal inmensa, seductor; con poder hechicero e irresistible, y una simpatía excelente”. Así definía Vicente Aleixandre a Federico García Lorca. A estas observaciones, añadiremos algunas cuantas pinceladas más, analizando algunos rasgos gráficos de su escritura.

 

FEDERICO GARCÍA LORCA (1989-1936), autor de obras como el Romancero Gitano, Bodas de sangre, La casa de Bernarda Alba, entre otras muchas, llevadas al teatro e, incluso, a la gran pantalla, en sus textos manuscritos presenta una grafía ágil y dinámica, propia de una persona poseedora de una mente fluida con excelente capacidad asociativa. Su tendencia a reducir trazos innecesarios en su escritura nos indica su necesidad de ir a lo esencial, eliminando esfuerzos para conseguir los resultados deseados.

No olvidemos que en su corta vida creó numerosas obras literarias y puso en marcha proyectos de distinta naturaleza artística. Su optimismo y entusiasmo, a veces marcado por falta de autocontrol emocional, le condujo a mirar siempre hacia el futuro, como bien nos muestra su escritura progresiva y dextrógira, con ese característico trazado hacia la derecha que nos indica un caminar hacia adelante con grandes deseos de proyectarse en el mundo.

La legibilidad de su letra nos revela su deseo de una correcta comunicación sin excesivas distorsiones. Federico tenía mucho dentro de sí, mucho que comunicar, mucho que compartir: su mente inquieta y rebosante de ideas, junto a su imaginación creadora, le permitían vivir intensamente en una elevada dimensión intelectual. Mas sus inquietudes y proyectos no quedaron flotando en las alturas del intelecto, pues, como podemos comprobar en la longitud de las jambas (pies) de letras como la “p”, era capaz de materializarlos en la vida práctica y diaria.

2º federico-garcia-lorca-firmaSu capacidad para estar tan pronto en las alturas del intelecto y la fantasía creadora, como para descender al extremo opuesto más material y práctico de la vida, en muchas ocasiones, le producía un conflicto y confusión interior considerables, como vemos en la invasión de los pies de algunas de sus letras sobre la caja de escritura de la línea inferior. Esta personalidad de enormes contrastes internos queda inevitablemente reflejada en su obra poética, tal y como vemos, por ejemplo, en sus antítesis o en sus arriesgadas metáforas, recurso literario este último en el que el término real presenta una gran distancia respecto al objeto imaginario que lo representa simbólicamente.

El trazado vertical de las iniciales de su firma, a modo de bastón de mando, nos transmite su necesidad de autoafirmación, su asertividad y deseos de defender sus derechos ante los demás.

Interesante resulta ese pequeño trazo inadvertido en el bucle inferior de la letra G, de la firma que mostramos en esta página. En un acto inconsciente, semejante a cuando tachamos con una raya un error en nuestra escritura, Federico transparenta su malestar por alguna razón. Teniendo en cuenta de que se trata de una letra relacionada con la naturaleza sexual del autor, y trasladándonos a la época en la que vivió, podemos deducir la existencia de una molesta presión psicológica y social que pudo experimentar debido a su naturaleza homosexual, o un rechazo al dolor que le producían sus frecuentes desamores.

3º DETALLE ESCRITURA LORC AAún así, fue una persona con una aceptable satisfacción personal y, en cierta forma, orgullosa de ser como era: sin excesivos complejos, sin miedo al mundo que le rodeaba; con criterio propio y capaz de responsabilizarse de sus actos, buenos o malos, como bien observamos a través de la legibilidad de su firma y ausencia de rúbrica.