LAS COPLAS DE LA PANADERA

Ángel Moreno García

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Álvaro de Luna

El siglo XV significó, desde el punto de visto histórico, una época convulsa: se suceden diversas guerras en las que se pugna por el poder político; se descompone lentamente la sociedad feudal, con los nuevos aires que llegan del humanismo renacentista; se reproducen persecuciones antisemitas, con el consiguiente aumento de los declarados conversos… Así, durante el reinado de Juan II (1406-1454), se comienzan a perder los valores tradicionales; su favorito, el Condestable Álvaro de Luna, se apoya en la ascendiente burguesía comercial, con lo que se gana la enemistad de la aristocracia.

Fruto de esas tensiones entre la corte y la nobleza es la batalla de Olmedo, producida en 1445, en la que se enfrentaron Juan II y Álvaro de Luna contra Juan I de Navarra –futuro Juan II de Aragón-, contra el infante Enrique y los nobles castellanos que buscaban la eliminación del Condestable de Luna, al que, en 1453, degollaron públicamente.

No fue un gran episodio bélico sangriento: hubo veintidós muertos, aunque se contó entre ellos al infante Enrique, por el bando opositor a Juan II.

Las Coplas retratan este episodio de una manera satírica y crítica: en ello vemos la descomposición del orden feudal y la importancia que cobra el contexto histórico-social en el texto. El poema, anónimo, consta de 47 estrofas divididas en una cuarteta inicial (rima abba) y otras cuarenta y seis coplas octosilábicas divididas en dos redondillas (rimas abba/acca) y con el estribillo “Di, Panadera”.

Con un léxico popular, vulgar en ocasiones, se busca, como ha indicado un crítico, el contraste entre la dignidad de los personajes nobles y la vulgaridad del lenguaje. La escatología, el humor, la animalización sirven al propósito de la sátira antes aludida para degradar a los nobles y poner de manifiesto el orgullo ridículo, la avaricia, la cobardía de los altos señores que aparecen. Nos encontramos ante poesía de protesta, la cual intenta la denuncia social de los vicios y la baja moral de los poderosos que van a la guerra con consecuencias desastrosas para el resto.

Ejemplo de ello son los siguientes versos:

“Tan velloso vientre y lomo / como osa colmenera”, se dice de Ruy Díaz de Mendoza.

La actitud del Conde de Haro es muy esclarecedora:

Amarillo como cera

estaba el conde de Haro,

buscando algún reparo

por no pasar la ribera;

desque vido la manera

como el señor rey pasaba,

tan grandes pedos tiraba

que se oían en Talavera.

Di, Panadera.

Al final, se observa un deseo para que se ponga fin a tanta guerra e inseguridad social, con una preocupación por los resultados del episodio bélico:

            Tú, Señor, que eres minera

            de toda virtud divina,

            saca la tu medicina

            de la tu santa triaquera,

            porque ya, Señor, siquiera

            hayamos paz algún rato,

            ca del dicho disbarato

            a muchos queda dentera.

            Di, Panadera.

Para aquellos interesados en leer las Coplas y ahondar en la poesía menor y crítica del siglo XV, recomiendo la siguiente obra, utilizada para los textos aludidos en este artículo:

Rodríguez Puértolas, Julio (ed.), Poesía crítica y satírica del siglo XV, Madrid, Castalia, 1989, 3ª ed.