LA BATALLA DE IWO JIMA

Sergio Guadalajara

Playa de Iwo Jima

Playa de Iwo Jima

Hace exactamente un año se publicó en esta misma Página mi último artículo sobre la Segunda Guerra Mundial, que es uno de los periodos históricos en los que mejor me desenvuelvo. Aunque si usted sigue y lee los artículos que en esta web han ido apareciendo desde su construcción, no es difícil que recuerde que hubo un artículo similar a éste, que de hecho fue mi primera aportación a esta Página. Sin embargo, aquel primigenio artículo se desviaba de la investigación de los hechos y la batalla y se centraba más en el misterio y la polémica que hay sobre la famosa foto de Rosenthal.

La Guerra en el Pacífico comenzó cuando Japón decidió atacar sin previa declaración de guerra la base americana de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. Era necesario ganar la contienda rápidamente, pues solo tenían reservas de petróleo para un año, o incluso dos, tras el embargo norteamericano, que se hizo porque Japón se negaba a abandonar su agresiva política expansionista en China y el sudeste asiático, considerados por los americanos como su zona de influencia.

Tras el ataque sorpresa, Japón continúa la conquista en  el Pacífico. Se hicieron con numerosas y pequeñas islas. También con Filipinas y Tailandia y llegaron a estar a punto de entrar en Australia, pero su expansión fue frenada por EE.UU. en las decisivas batallas de Midway y Guadalcanal, en las que los americanos obtuvieron determinantes victorias que cambiaron el rumbo de la guerra a su favor.

Poco a poco, Japón iría perdiendo su Flota Imperial y todas sus conquistas, pero infligiendo al mismo tiempo un alto coste de hombres y material para EE.UU, que veía cómo el fanatismo y la locura se apoderaban de los japoneses, que preferían suicidarse o luchar hasta la muerte para no caer en el deshonor (código samurái del Bushido). Sin embargo, no todos los soldados japoneses anteponían el honor a su propia vida.

Iwo Jima era una de esas diminutas islas que EE.UU. debía tomar. Se encontraba a medio camino entre las Islas Marianas y Japón y estaba caracterizada por las arenas negras de sus playas. A pesar de su tamaño, poseía una enorme importancia para los dos bandos. Para EE.UU. Iwo Jima supondría una excelente base desde la que sus cazas (P-51 Mustang) podrían dar cobertura a los bombarderos (B-29) en su futura campaña de incursiones aéreas sobre territorio nipón; además, sería un excelente lugar en el que reparar y abastecer a sus aviones. Para Japón esta diminuta isla poseía una importancia emocional, pues era territorio japonés (no conquistado en la guerra) y debía ser defendido hasta el último hombre para evitar que cayera en manos americanas por una cuestión de honor.

Como paso previo al desembarco en Iwo Jima, se decidió realizar un bombardeo naval durante cuatro días. Debió prolongarse durante más tiempo, pues los japoneses habían excavado allí una inmensa red de túneles, búnkeres y defensas costeras muy resistentes en la propia roca volcánica de la isla. Así, pretendían resistir enterrados y haciendo que EE.UU. perdiera aquí el mayor número de soldados posible.

La invasión comenzó el 19 de febrero de 1945. Diez mil marines, con aparente tranquilidad, desembarcaron en las oscuras playas de la isla. Transcurrió un cuarto de hora sin que nadie abriera fuego cuando, de improviso, los defensores japoneses comenzaron a disparar desde sus refugios, nidos de ametralladoras y baterías costeras. Como consecuencia del factor sorpresa, los norteamericanos sufrieron considerables bajas. Los guardianes de esta preciada isla no tenían clemencia y disparaban a todo lo que se ponía a su alcance, incluyendo a los hombres y barcazas que retiraban heridos del campo de batalla hacia la flota americana. Para poder contemplar esta fase del desembarco de Iwo Jima recomiendo ver las películas Banderas de nuestros padres o Cartas desde Iwo Jima, ambas de Clint Eastwood, en las que aparece fielmente representada ese episodio histórico. Los efectos especiales dotan a la escena de un gran realismo y espectacularidad.

Imagen de la batalla

Imagen de la batalla

Cuatro días después, se produjo el famoso izado de la bandera, icono de la Segunda Guerra Mundial. Salió publicado al día siguiente en todos los periódicos norteamericanos, pero, sin embargo, aunque pudiera parecer que la batalla ya se había ganado y se había terminado con la resistencia japonesa de la isla, no fue así, ya que los duros combates se prolongaron durante otras tres semanas más. Las condiciones no eran muy favorables, porque los marines debían ir  desalojando todos los túneles y búnkeres de la isla. Con el fin de concluir cuanto antes, emplearon los bombardeos, las cargas de dinamita y el lanzallamas, arma clave en la Guerra del Pacífico.

Los costes para ambos bandos fueron enormes. Los norteamericanos enviaron a la batalla a cien mil hombres y perdieron a unos 7.000. Hubo 20.000 heridos. Para Japón, que había contado en la defensa con 21.000 soldados, el combate hizo que perdiera a 20.703 hombres, lo que quiere decir que prácticamente la totalidad de las fuerzas defensoras murió. Únicamente se salvaron 216 japoneses que fueron capturados.

¿Justificaba Iwo Jima este alto coste en vidas humanas? Para los EE.UU. sí, pues Iwo Jima finalmente resultó ser clave en la posterior campaña de bombardeos a Japón. Miles de aviones y pilotos pudieron descansar o ser reparados en esta costosa isla que pasó para siempre a la Historia.

EE.UU. se hizo con el primer territorio que pertenecía a Japón, lo que hizo descender la moral entre los japoneses, que veían como iban perdiendo a muchos de sus compatriotas en una guerra predestina a ser la derrota nipona. Sin embargo, lucharían con aún más fanatismo para intentar recuperar la honra en la siguiente batalla que se libró, Okinawa. En ella morirían muchísimos más soldados en relación con los que lo hicieron en Iwo Jima. Aumentaban las pérdidas en Japón.