LA POLÉMICA FOTO DE LA BANDERA DE IWO JIMA

Sergio Guadalajara

WW2_Iwo_Jima_flag_raisingProbablemente al hablar sobre la Segunda Guerra Mundial casi todo el mundo verá dibujada en su mente la famosa fotografía que Joe Rosenthal tomó de seis marines izando la bandera de los Estados Unidos en la cima del monte Suribachi, que hasta hacía poco tiempo había estado plagado de soldados japoneses que, debido a su código de honor del Bushido, prefirieron luchar hasta la muerte antes que entregarse a sus enemigos.

El Ejército americano tenía mucho interés en conquistar esta pequeña isla sin importancia aparente, ¿por qué? La respuesta es porque necesitaban bases para que los cazas P-51 Mustang repostaran y pudieran ser arreglados allí después de escoltar a los B-29, que se encargaban de bombardear las ciudades japonesas. Los B-29 podían recorrer 6.000 km. sin repostar, en tanto que los P-51 tenían una autonomía de vuelo de 3.000 km. Los Mustang debían proteger a los bombarderos mientras éstos atacaban sus objetivos con el fin de que no fueran presa fácil ante los cazas japoneses. Por lo tanto, necesitaban estar más cerca del Imperio del Sol Naciente, e Iwo Jima era la siguiente en la lista de conquistas, ya que entre sus rocas volcánicas y su fina arena, que se asemejaba a la ceniza, tenía tres grandes bases aéreas.

Para la conquista de Iwo Jima participaron por parte de los americanos 100.000 marines y 500 buques de guerra, entre los que destacaban 12 portaaviones y 10 acorazados con una tripulación que sobrepasaba los 250.000 hombres. Se pretendía tomar esta isla en el plazo máximo de 10 días con esos 100.000 atacantes divididos en tres divisiones.

Los nipones contaban únicamente con 20.700 hombres a los que se les advirtió que no volverían a pisar su patria, porque iban a morir todos en la defensa de la isla. Esto formaba parte de la nueva estrategia que Kuribayashi (jefe de las fuerzas niponas en Iwo Jima) había diseñado. Ya daba la guerra por perdida y pretendía provocar el mayor número de bajas con el sacrificio y la lucha hasta el último hombre. Para ello mandó construir túneles excavados en la roca que comunicaran entre sí todos los fortines. Cada uno estaba dispuesto para poderse defender por sí mismo y posibilitar la defensa de otros puestos mediante fuego cruzado.

El 19 de febrero de 1945 se lanzó la ofensiva contra los defensores de Iwo Jima. Los norteamericanos se sorprendieron al no ser recibidos con disparos y explosiones, por lo que continuaron su avance, pero los vehículos se atascaron entre la fina arena e incluso los marines, que llevaban botas muy grandes, se hundieron en ella. Poco a poco, tras varias oleadas de desembarco, la playa se colapsó y fue en esos momentos de debilidad cuando algunos defensores abrieron fuego con la artillería. Lentamente, los atacantes consiguieron avanzar y esta vez sí que fueron recibidos con ráfagas de ametralladora, granadas, disparos de mortero, etc.

Para conquistar la isla los americanos tuvieron que ir puesto por puesto matando a todos los defensores que había en ellos, por lo que la invasión se alargó mucho más. El 20 de febrero se continuó con el desembarco de tropas y, finalmente, el 23 de ese mismo mes, se conquistó el monte Suribachi. Fue en ese día cuando se tomó la famosa instantánea.Pre-invasion_bombardment_of_Iwo_Jima

Antes de que fuera fotografiado, en ese lugar hubo otra bandera izada, hecho que desconoce la mayoría de la gente. Era mucho más pequeña que la segunda y fue alzada por un grupo diferente de marines. Pero Michael Strank, Harlan H. Block, Franklin R. Sousley, Rene A. Gagnon, Ira Hayes y John H. Bradley, que así se llamaban los soldados que aparecían en esta foto, se encontraban en la base del monte Suribachi y descubrieron una barca varada en la playa en la que había una bandera de mayor tamaño que la que estaba puesta y que podría verse desde toda la isla, por lo que decidieron cogerla y sustituirla por la anterior. Les acompañaba el fotógrafo Joe Rosenthal y los fotógrafos de la Marina Bill Genaust y Louis Campbell. Cuando finalizaron la ascensión quitaron la bandera pequeña y se dispusieron a colocar la nueva. En ese momento Genaust empezó a filmar el izado de la bandera y Joe Rosenthal pulsó el obturador en el instante justo.

Es aquí donde empieza la polémica: algunos expertos afirman que esta foto fue ensayada, mientras que la mayoría defiende que fue fruto de la espontaneidad. Los que aseguran que fue casual y no planeada usan como base para sustentar sus opiniones diferentes características que tiene la fotografía: en la Segunda Guerra Mundial los fotógrafos partían al frente con la orden de que, si fuera posible, sacaran las caras de los combatientes para ofrecer el lado más humano de la guerra; por otra parte, si la foto hubiera sido ensayada tendrían que haberse hecho muchas instantáneas y con diferentes ángulos, pero solo hay una. Aquí el lector puede pensar que se destruyeron las otras fotos, pero existe la película que tomó Genaust a la vez que Rosenthal capturaba el momento con su cámara, lo que evidencia que solo hubo un izado de bandera.

Quienes afirman que fue ensayada, e incluso trucada, únicamente dicen que es demasiado perfecta para que saliera de forma espontánea, ya que está encuadrada entre un marco de nubes, la luz es la idónea y además hay un movimiento que, dicen, tiene pinta de estar ensayado. Es cierto que la foto de Rosenthal está impregnada de un carácter épico, de un dinamismo acentuado y de un halo del que carece la primera fotografía, pero esto no son razones suficientes para asegurar que fue producto de un montaje escénico premeditado.

Marines_burrow_in_the_volcanic_sand_on_the_beach_of_Iwo_JimaPersonalmente me decanto por la opinión de los expertos que aseguran su espontaneidad, puesto que sus argumentos me parecen más sólidos.

Otra anécdota, no obstante, rodea la bandera de Iwo Jima: es la “maldición” que sufrieron Bill Genaust, que filmó la escena, y los que “posaron” para la fotografía. Tres de ellos no salieron vivos de Iwo Jima para disfrutar de su popularidad: fueron Block, Sousley y Strank. Genaust tampoco vivió mucho más; pasó de ser filmador a convertirse en soldado, cambio, sin embargo, que no le salió muy bien, pues, cuando el Ejército estaba despejando la isla de los pocos japoneses que quedaban en ella, Genaust y un grupo de marines entraron en una cueva para ver si en ella había japoneses escondidos. Los había, en efecto, y como Genaust era el que llevaba la linterna fue el primero en ser abatido. Sus compañeros salieron de la cueva y la volaron con dinamita, por lo que su cuerpo nunca fue encontrado.

Otro de los protagonistas de la foto, Gagnon, resultó herido y fue evacuado de la isla.

Únicamente Bradley y Hayes salieron ilesos, pero la mala suerte los persiguió de vuelta a los Estados Unidos. Gagnon, que trabajó como empleado de limpieza, murió a los cincuenta años como consecuencia del alcohol. Hayes, que era originario de una tribu india falleció a los treinta y dos años, también a causa del alcohol. No pudo soportar las preguntas a las que era sometido por los demás pidiéndole que hiciera descripciones de los combates. Bradley, cuando llegó a su casa, quiso pasar desapercibido y se fue a vivir a Canadá. Tuvo siete hijos y montó una funeraria. No permitió que se hablara sobre la foto y ni siquiera que ésta estuviera en la casa.

Rosenthal ganó el premio Pulitzer con esta famosa foto y siguió trabajando como fotógrafo. Murió el 20 de agosto de 2006.