CÓMO ESCOGER UNA BUENA NOVELA HISTÓRICA

Sabino Fernández

BibliotecaA nadie se le escapa que hoy en día los estantes de las librerías de siempre y las de las grandes superficies están atestados de títulos de novelas. Este fenómeno editorial es, si cabe, más patente en los estantes que tienen como epígrafe “Novela histórica”. Dicen que en los antiguos psiquiátricos rezaba en la entrada la máxima: “Ni son todos los que están, ni están todos los que son”. Se refería, por supuesto, a que no todos los internos estaban locos ni todos los locos estaban dentro del psiquiátrico. Lo mismo podría subtitular el estante de novela histórica de las librerías. No todos los libros agrupados, y a veces mal apilados, corresponden a novelas históricas de verdad y, por supuesto, no todas son buenas ni siquiera en las que de verdad son históricas.

Es frecuente que, conociendo mi afición a este género, algún amigo o conocido me pida una recomendación de alguna novela del género para pasar un buen rato y aprender, que es al fin y al cabo el objetivo máximo de estas novelas. Es tan difícil recomendar como que te toque la bonoloto. El sujeto en cuestión tiene que coincidir contigo en gustos, inquietudes, expectativas ante la lectura, filias y fobias, y un largo etcétera que sería largo de enumerar.

Yo, dentro de mi buena voluntad, intento ejercer de aprendiz de psicólogo y, tras un somero psicoanálisis del interrogador, trato de deducir qué podría gustarle según los criterios antes expuestos y alguno más. Casi siempre fallo. O no analizo bien al sujeto, cosa bastante probable, porque en mi profesión utilizo más los datos objetivos que la psicología, y por tanto soy un experto más en fallar la valoración psicoanalítica que en acertarla, o me dejo influir demasiado por mis gustos y acabo tratando de imponer la tiranía de la subjetividad. Sea como sea, es difícil hacer una recomendación acertada al ciento por ciento.

Sin embargo, existe otra escala que quizá sea un pelín más objetiva. Fíjese el querido lector que sólo digo un pelín. La escala es si es o no una buena novela histórica. Siempre tienes el razonamiento justificador de decir: ” A ti no te habrá gustado, pero es una buena novela”, y casi nadie te podrá refutar la afirmación.

Como siempre el primer filtro es si se trata de una novela histórica o no. Creo que queda claro que las novelas ambientadas en una época contemporánea, por muchos misterios históricos que contengan, no son novelas históricas, los ponga en el estante que lo ponga el librero o reponedor de turno. ¿Pueden ser buenas novelas? Sí. Pero no buenas novelas históricas.

Hecha esta pequeña acotación inicial podemos preguntarnos: ¿cuáles son los criterios genéricos que podemos aplicar para saber si una novela es buena o mala? Por supuesto lo ideal es leerla o que alguien de confianza la haya leído. No son pocas las sorpresas que las contraportadas de una novela deparan a los futuros lectores. Yo he leído contraportadas incitadoras y novelas “truños” y viceversa. Las contraportadas pueden orientar y, si las editoriales supieran la cantidad de lectores que se guían sólo por una portada y una contraportada, creo que habría asesinatos por tener a los mejores en ambos temas.

recomienda_novelas_historicas_elmurrialBueno, hemos quedado en empezar, al menos, a leer la novela. A partir de ahí hallamos signos claros de bondad y mediocridad. Escasas páginas, letra grande, muchos diálogos y capítulos muy cortos suelen ser malas señales. El autor, generalmente conocido en otros ámbitos, ha querido hacer una faena de aliño. Como todo, tiene sus excepciones, pero advierto que son pocas.

El estilo del escritor también tiene una influencia grande. Los grandes escritores te hacen disfrutar desde las primeras páginas. Los excepcionales te envuelven según avanza la novela en una telaraña de la que te es imposible salir. Los malos no te enganchan nunca, ni al principio ni al final.

Un lenguaje demasiado sencillote, de la calle, denota poca riqueza lingüística del autor. Una sobrecarga de barroquismos no todos los lectores los aguantan. El estilo debe ser los suficientemente bueno para que sea comprensible y a la vez falto de vulgaridad.

En la novela histórica es esencial la documentación. Se nota enseguida el autor bien documentado sobre costumbres, utensilios, usos, instituciones, relaciones personales de la época en cuestión del que poco más que ha consultado una enciclopedia web. La novela histórica no permite ningún fallo de genealogía, datación histórica e incluso debe incorporar los últimos descubrimientos arqueológicos o bibliográficos descubiertos.

Un punto importantísimo para mí es si esa novela ha despertado mi apetito de conocimiento. Cuando una novela en la mitad de su lectura o al final te induce a consultar los hechos históricos que está narrando es una señal inequívoca de que te está gustando.

Alguna vez he comentado que en mi persona se produce el extraño fenómeno de que cuando creo que he leído una obra cumbre de la novela histórica me entra el síndrome de “no quiero volver a leer nada más sobre esos personajes”. Es tal la impresión que esa novela me causa, que me  imagino los personajes históricos de esa novela como si realmente hubieran sido así y nada más que así, y que no podrían haber sido de ninguna otra manera. Esto hace que me cierre en banda y no quiera “desvirtuar” la esencia de esos personajes leyendo nada más que se refiera a ellos. Me ha pasado pocas veces, es cierto, pero las veces que me ha sucedido ya encuentro insustancial cualquier otro planteamiento de esos personajes. Pongo un ejemplo. Desde que leí Crónicas del señor de la guerra de Bernard Cornwell, no he vuelto a leer nada sobre Arturo, Ginebra, Lancelot… Me parecen tan perfectos en esa novela que no imagino que pudieran ser de otra manera. Y eso refiriéndose a unos personajes cuasi-mitológicos que pudieron ser, si es que fueron, de cualquier manera. Bueno, pues eso es una señal inequívoca en ese caso de que esa novela es muy, muy buena.

Para finalizar os diré que al final esto sólo son criterios personales. Seguramente, cada uno tenga los suyos, y si a ti, un lector cualquiera, te parece buena una novela histórica, seguro que lo es.

Sólo para ti, eso sí.