¿CÓMO NOS LAS HABEMOS CON EL VERBO HABER?

Gonzalo J. Sánchez Jiménez

Han habido muchas tormentas este verano.

Esta construcción ya no nos sorprende; ni por la incorrección ni por su utilización cada vez más extendida. Y se me antoja que, aparte del contagio, hay muchos que la utilizan premeditadamente en aras de un registro lingüístico correcto.

La RAE, en la sección consultas lingüísticas, preguntas más frecuentes de su web, dice: «Cuando el verbo haber se emplea para denotar la mera presencia o existencia de personas o cosas, funciona como impersonal».

Leonardo Gómez Torrego (La impersonalidad gramatical: descripción y norma) matiza: «La justificación de estas falsas concordancias reside, sin duda, en el significado existencial que ha adquirido el verbo haber desde un significado posesivo latino (habere significaba “tener”). Por ello, no es extraño que del cruce de secuencias como:

   Hubo guerras en España

   Fueron guerras en España,

surjan otras como:

   *Hubieron guerras en España» (Gómez Torrego, 1992, p. 31-32).

Esta identificación de haber con existir explica que al grupo nominal pospuesto al verbo se le asigne la función de sujeto y se le haga concordar:

   Había varias personas > Existían varias personas > *Habían varias personas.

Cuando el verbo haber no es auxiliar de tiempos compuestos o de perífrasis verbales funciona como núcleo del predicado, sólo se utiliza en tercera persona del singular y las oraciones que genera son impersonales. Los sintagmas nominales que le acompañan son conmutables por los pronombres átonos de complemento directo lo, la, los, las; no concuerdan con él y pueden referirse a:

  1. Personas. Hubo dos reinas solteras > Las hubo.
  2. Objetos y conceptos. Ha habido unas fiestas espectaculares > Las ha habido.
  3. Distancias. De aquí a Salamanca hay cien kilómetros > Los hay.
  4. Duración temporal. Años ha que no vienes. Esta construcción es arcaica y de uso literar io. En este caso el complemento directo se antepone al verbo.
  5. También puede ir pospuesta una proposición de relativo. Nunca hubo quien se atreviese > Nunca lo hubo.

Haber mantiene el carácter impersonal cuando es el verbo principal de una perífrasis, impidiendo que el auxiliar, que le precede, concuerde con el grupo nominal posterior:

   Va a haber incendios > Va a haberlos. *Van a haber incendios.

   Está habiendo algunas dudas > Está habiéndolas. *Están habiendo algunas dudas.

Puede haber muchas sorpresas > Puede haberlas. *Pueden haber muchas sorpresas (Gómez Torrego, 1992, p. 30).

En la lengua hablada son inevitables los errores gramaticales; el tiempo apremia. Pero no hay justificación para ellos en la lengua escrita.

Ante construcciones con el verbo haber, disponemos de un procedimiento para evitar las falsas concordancias. Se trata de poner la construcción dudosa en presente. El presente de indicativo dispone de dos formas para la tercera persona del singular: ha y hay. La primera se utiliza como auxiliar y en el arcaísmo antes mencionado. La segunda es la forma impersonal. Con ella no se producen las construcciones erróneas, pues nadie utiliza el plural correspondiente: han. ¿O alguien dice: Han muchas tormentas este verano, han guerras en España, han varias personas, han dos reinas solteras, han cien kilómetros…? En los demás tiempos la forma auxiliar y la de verbo predicativo es la misma y no es posible la distinción. Por ello, ante la duda, basta con cambiar el tiempo verbal para, por analogía con el presente, saber en qué número ha de ir el verbo de la oración que queremos expresar.