LAS CARTAS DE BONCOMPAGNO DA SIGNA

José Guadalajara

5190MagnaCarta_wlEscribir cartas tiene su arte. La Edad Media contaba para ello con tratados específicos que, emanados de la retórica, se conocían como ars dictaminis y cuyo propósito era propiamente exponer un método en el que fundamentar la redacción de cartas. Su origen se encuentra en el monasterio benedictino de Montecasino a finales del siglo XI, gracias a la labor de dos de sus monjes: Alberico de Montecasino y Juan de Gaeta. El primero, por ejemplo, compuso un Breviarium de dictamine en el que expuso su teoría sobre el arte de la composición epistolar.

El modelo clásico de epístola o carta constaba de varios apartados: salutatio, captatio benevolentiae, narratio, petitio y conclusio, que los tratados medievales explicaban y glosaban con ejemplos. El número de tratados se multiplicó con el tiempo y fue la ciudad de Bolonia la que se convirtió en el siglo XII en el núcleo del que emanaron numerosos escritos sobre el arte epistolar, compuestos por autores como Adalberto Samaritano, Enrique Francigena, Hugo de Bolonia y Bernardo de Romaña. A partir de la segunda mitad del siglo XII destacarán tres escuelas en el ars dictaminis: inglesa-francesa, alemana e italiana. A ésta, en su segunda generación, pertenece Boncompagno da Signa, cuya vida se desarrolló entre los años 1165? y 1240.

Boncompagno estudió en Florencia, pero luego se convirtió en profesor de retórica en la Universidad de Bolonia. Trató de reducir los apartados de la carta a tres: salutatio, narratio y petitio, pero su intento no pasó de ahí.  Es autor de varios tratados retóricos, de los libros Los males de la vejez y la senectud y La amistad, además de un ars dictaminis muy curioso titulado Rota Veneris (Rueda de Venus). He de decir que un personaje de mi novela de próxima aparición, El sello de plomo, ha convertido este tratado en su libro de cabecera.

Boncompagno da Signa presenta la Rota Veneris como una visión en la que la diosa Venus se le ha aparecido para pedirle que escriba un libro sobre modelos de cartas para amantes que sirvan para las diferentes fases de la relación amorosa: desde el inicio de la misma hasta la posible separación. Este repertorio ofrece así un nutrido conjunto de epístolas que abordan experiencias y situaciones muy curiosas, como el modelo de carta titulado “Cómo se debe disuadir a las damas para que no tomen el hábito monacal”, del que ofrezco el siguiente fragmento, tomado del libro sobre Boncompagno da Signa, Madrid, Gredos, 2005, compuesto por Antonio Cortijo y Luisa Blecua, en el que se incluyen tres de los tratados citados más arriba:

El canto de la tórtola o, mejor aún, del cuco, se ha dejado oír en nuestra tierra y se ha extendido, porque renunciando al encanto de este mundo decidisteis tomar el hábito monacal y llevar una vida en el claustro en compañía de jorobadas, cojas, narigudas y estrábicas.

Así, pues, Boncompagno resulta un ejemplo singular dentro del arte epistolar de la Europa del medievo, aunque la repercusión que tuvo entre sus contemporáneos fuera más bien escasa. De todos modos, leer hoy la Rota Veneris aporta no pocos momentos deliciosos.