AUTORES OLVIDADOS EN LA NOVELA HISTÓRICA

Sabino Fernández

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Laszlo Passuth

Hoy en día todo lector de novela histórica que se precie conoce a Umberto Eco, Ken Follet, Arturo Pérez Reverte o Ildefonso Falcones, por citar solamente a los más en boga últimamente. Los ya un poco versados no desconocen a Robert Graves, Mary Renault, Steven Pressfield o Corral Lafuente, por citar también algún español, en el caso de este último. Sin embargo, hay verdaderos desconocidos en la novela histórica, salvo para unos pocos “frikis” que aún quedamos en el panorama lector y que somos completamente obviados por la mayoría de las editoriales llamadas fuertes, es decir, aquellas que tienen el poder editorial de vender al por mayor.

 La lista se haría interminable si me propusiera citarlos a todos y, probablemente, el lector de este artículo se cansaría y el tremendo listado quedaría en el olvido del “frikismo” una vez más. Pero sería imperdonable no acordarse, al menos, de aquellos que por su calidad literaria merecen un reconocimiento mayor del gran público y que no son citados en ninguna contraportada de novela histórica diciendo: “Tan apasionante como Ken Follet” o “tan erudito como Umberto Eco” o “tan bien documentado como Robert Graves”, aunque luego la novela en cuestión sea un pestiño de buen tamaño que ni apasiona, ni es erudita, ni está bien documentada.

Metiéndome en harina, empezaré por citar al húngaro Laszlo Passuth, que, nacido con el inicio del siglo XX en Budapest, un sitio que no parecía muy apropiado para tener éxito con la novela histórica, alcanzó verdaderas reconstrucciones de una época en novelas como El dios de la lluvia llora sobre México, con una precisa descripción del imperio azteca y su caída a manos de Hernán Cortés; Ravenna fue la tumba de Roma, con el reflejo perfecto de la vida de Teodorico y toda la desintegración del Imperio Romano de Occidente en los Reinos Germánicos; Póker de Papas, con la recreación del Imperio romano-germánico centrado en la figura del emperador Segismundo de Luxemburgo y el aplastamiento de las herejías husitas; El músico del duque de Mantua, sobre la corte de la ciudad italiana en la época de mecenazgos artísticos, y tantas y tantas obras históricas, muchas de ellas ambientadas en España, como Más perenne que el bronce o Madrigal. Por su excelente pluma pasaron la corte napolitana, la bizantina, la de Juan de Austria, etc. Con tanta variedad y calidad, apenas ha sido reeditada en algunas ocasiones su novela El dios de la lluvia llora sobre México, obviándose toda su ingente producción literaria.

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Louis de Wohl

Otro injustamente olvidado es el aparentemente hagiógrafo Louis de Wohl, alemán también nacido a principios del siglo XX. Digo lo de aparentemente hagiógrafo, porque, efectivamente, escribe vidas de santos, pero es mucho más que eso. En sus novelas hace una recreación perfecta del mundo político, social y familiar de la época y no sólo tiene novelas de santos, aunque sea un autor muy influenciado por la fe católica. Entre sus “no vidas de santos” destaca Venciste Galileo, novela dedicada al emperador Juliano el Apóstata y a su lucha por reinstaurar el paganismo en el Imperio Romano post-constantiniano o El último cruzado, dedicada a la figura de Juan de Austria, o Atila, el azote de Dios sobre el arrollador rey huno. También, por supuesto, tiene las obras “hagiográficas”, la mayoría magníficas, como la dedicada a Santo Tomás de Aquino, La luz apacible; Ciudadelas de Dios, centrada en San Benito de Nursia; El mensajero del rey sobre San Pablo; El oriente en llamas sobre San Francisco Javier o El árbol viviente sobre Santa Helena, por citar solo algunas de su innumerable lista. En este caso, es una editorial menor y casi exclusivamente religiosa quien publica a este gran escritor.

Alejandro Núñez Alonso, un asturiano errante por el mundo, también nació a principios del siglo XX, y, además de tener una extensa bibliografía de otros géneros, destacó por ser un gran novelista histórico con dos series de novelas: una ambientada en la Roma imperial, que se suele conocer como “la pentalogía de Benasur de Judea”, compuesta por cinco excelentes novelas sobre un comerciante romano que descubre todos los entresijos del imperio, con una ambientación excepcional y con otra serie dedicada a la mítica Semíramis, esta vez compuesta por cuatro novelas, una auténtica revolución en la temática histórica de su tiempo al tratar una época tan intocable como la Mesopotamia del siglo IX a.C., de forma totalmente rigurosa para su tiempo. Apenas había sido reeditada, excepto El lazo de púrpura, la primera de las novelas dedicadas a Benasur de Judea, y eso hace ya muchos años. Parece que van a ser publicadas de nuevo sus series. Sólo la aceptación del público permitirá que no queden inconclusas.

Otro tanto le pasa a las obras del genial autor japonés Eiji Yoshikawa, cuya magnífica novela Taiko, dedicada a la reunificación del Japón feudal, lleva muchos años sin ser reeditada. También su otra gran obra Musashi, recién publicada por partes en una editorial menor que espera poder salir adelante y acabar así los siete libros de que se compone (eso sí, editada en tres volúmenes). Esta última refleja a la perfección la esencia del pueblo japonés a través del código de honor de un samurái que luchó en las luchas dinásticas japonesas y acabó por escribir El libro de los cinco anillos, la auténtica Biblia de los samuráis.

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Ramón J. Sender

Para no agotar al lector citaré por último a Ramón J. Sender. Supongo que alguien me dirá: A ése yo sí que lo conozco y tiene muchas obras publicadas. Y, efectivamente, muchos de nosotros habremos leído su Réquiem por un campesino español, que era muy socorrido cuando nos hacían leer a la fuerza una novela en alguna etapa de nuestros estudios, por su brevedad. Pero en lo que sí que es injustamente olvidado es en su faceta de novelista histórico, con obras de gran calidad como Bizancio, sobre los almogávares, que fueron a luchar contra los turcos; su magnífica Aventura equinoccial de Lope de Aguirre sobre el aventurero conquistador que se rebeló contra su rey en tierras americanas o su Carolux rex sobre el reinado de Carlos II. Son novelas que apenas han sido reeditadas, además de tratadas con injusticia.

Todos ellos podemos encontrarlos en alguna polvorienta biblioteca de un padre o abuelo, en una edición poco atractiva, que probablemente solo invite a la lectura a alguien muy aficionado. A ver si este artículo sirve para que esto no ocurra.