EL HOMBRE AGUJEREADO (JOSÉ PONS)

José Guadalajara 

Una tarde de la Feria del Libro de Madrid 2013, con El hombre agujereado.

Con profundidad existencial y filosófica transcurre la vida de José Pons. Nos conocimos allá por el año 2002 en un pueblecito de Madrid al que nos condujo nuestra profesión de profesores de instituto. Entablamos amistad, y sintonizamos enseguida en nuestra vocación literaria. Él se las veía entonces con el teatro, como actor, director y escritor de profundas obras en las que lo psicológico y las relaciones humanas se alzaban con un marcado protagonismo. Ganó un premio al mejor actor en una de las ediciones del Festival anual de teatro de Rivas Vaciamadrid con una obra singular, OMO, que representaba en solitario interpretando diversos registros.

En aquellos años ya compartimos conversaciones sobre la novela y le animé a que se lanzara a probar fortuna en este género literario. Se puso en breve con esta tentativa, pero aunque llegó a escribir una novela por entonces, ésta no siguió después los cauces para su publicación. Es ahora, tantos años después de aquellas conversaciones, cuando acaba de publicar su primer texto novelístico (además de teatro había escrito poesía y relato), que ha salido a la luz con el título de EL HOMBRE AGUJEREADO.

José Pons es un hombre comprometido con los temas humanos, sociales y ecológicos, motivos que son tema y argumento de su literatura. Ya hace unos cuantos años que pude ver representada un par de veces su HISTORIAS DEL PARCHÍS, un curioso montaje sobre hombres y mujeres que habitan en un mundo enloquecido. Fue Esos días cuando le presenté al que, desde entonces, se convirtió en un amigo común, Juan Angulo (responsable hoy de la sección de cine de esta Página), que interpretó, junto a José y otros actores, varios de los personajes de esta original obra teatral.

José Pons, hombre polifacético y de buena talla, tanto física como literaria y humana, es creador de mundos oníricos en los que el hombre y su circunstancia existencial constituyen los núcleos temáticos de su literatura.

Tal sucede con EL HOMBRE AGUJEREADO.

LA VOZ DEL AUTOR

EL HOMBRE AGUJEREADO es, sobretodo, literatura porque, como se dice en la contraportada “hay párrafos que aunque no dijeran nada es un placer dejarlos discurrir por tu mente y disfrutar de su cadencia”; es juego de la “littera”, la letra, la lengua, a través de las múltiples combinaciones en sus distintos niveles.

Pero también es una narración a través de la cual pretendo una contestación personal a la realidad actual.

Nace de un cuento que escribí hace 30 años subtitulado “un estudio de verbos”. En este germen de la actual novela ya se contenía su significado relacionado con la consecuencia de lo que está agujereado: por los agujeros acaba escapándose el contenido, la sustancia, la esencia que constituye las cosas, las realidades; en este caso, la del Hombre (en sentido genérico: la portada del libro una mujer agujereada ayuda a entenderlo), aunque el protagonista sea un hombre concreto de los muchos que pululan por nuestro mundo procurando una vida acomodada a su mujer e hijos. Y una vez agujereado y vacío, para mantener un aspecto humano sólo se puede recurrir a la apariencia.

Por otra parte, decidí escribir EL HOMBRE AGUJEREADO como un ejercicio para adentrarme en los claves estructurales y formales del género novela. Hasta ese momento, de la prosa sólo me había ocupado para escribir algunas colecciones de cuentos por haber dirigido mi labor artística fundamentalmente hacia el teatro y eventualmente hacia la poesía de la que, muchos lectores de EL HOMBRE AGUJEREADO, encuentran ecos.

Hay quien ha catalogado la novela dentro del género de terror; otros, la han llamado novela fantástica en la línea de Aldous Huxley, Ray Bradbury, G. Orwell; otros, la califican de muy cinematográfica, sobre todo en su parte final; yo, si fuera necesario clasificarla, lo haría dentro de una estética deformante, de lo absurdo, en la que se trasluce la realidad actual.