LA NIEBLA QUE CUBRE LAS AGUAS (ROBERTO ALHAMBRA)

José Guadalajara

Entre una sonrisa ancha, una voz de suaves tonos, acariciante y melodiosa, Roberto Alhambra descubre unos pasos de cierta timidez cuando se te acerca. Después, al hablar de sus novelas, se le siente la emoción que encierra dentro, el ardor de la batalla literaria que concita su imaginación y que dibuja paisajes de mundos insólitos y seres extraordinarios. En ese cosmos de fantasía, bulle su palabra para envolver con la sustancia del verbo el paraíso de la acción.

Conocí a Roberto en uno de esos actos literarios que tanto proliferan en Rivas Vaciamadrid bajo el amparo de la Asociación de Escritores de Rivas. Entonces acababa de publicar la primera entrega de la Alianza de los Tres Soles, una trilogía que se abría con Siempre amanece por Oriente (2011) y que ahora ha proseguido su andadura con La niebla que cubre las aguas. Después hemos coincidido en otros lugares, en otras conversaciones, entre la fantasía de su literatura y la realidad histórica de mis novelas.

Roberto, a quien también muchos llaman cariñosamente “Bayo”, es un madrileño entusiasmado con los juegos de rol, con la ficción que surge entre los amigos y que convierte en personajes a los hombres. Ahí se encuentra, por ahora, la raíz de su trayectoria de novelista, en la vivencia de una irrealidad cósmica transformada en libro. Maestro de profesión, su mirada abierta se propaga en destellos de pasión sobre ese “terreno pardo y pedregoso, seco y enrojecido” con el que principia su segunda novela. En él, quizá como “Jan Paolo, cónsul del Imperio Lunar en Santar”, se muestra desafiante “a la enfurecida manada de morocanthes que lo rodeaba”.

La espada de Jan Paolo, convertida metafóricamente en pluma, señala ahora su horizonte de literaturas.

LA VOZ DEL AUTOR

La Alianza de los Tres Soles ha supuesto un verdadero reto para mí. Era la primera vez que me ponía a los mandos de una nave con semejante envergadura. Siempre me ha interesado mucho la creación, y no sólo la literaria, pues desde niño me gustó probar diferentes disciplinas artísticas. Pero sin duda, de todas ellas, la creación de una novela ha sido la más costosa y está siendo de las más gratificantes. Para mí, está siendo un constante viaje de ida y vuelta, un ciclo que nunca se repite, un “vaciar el vaso” de lo que creía haber aprendido para llenarlo poco después.

La literatura ha despertado en mí una pasión por conocer.

Mi imaginación siempre ha viajado por mundos fantásticos, siguiendo gestas y hazañas dignas de héroes de leyenda. Desde pequeño me han gustado las historias magia y mitología. Toda esa fantasía, algo heterogénea, ha sido la que me llevó a iniciar el viaje de La Alianza de los Tres Soles. Parecerá algo manido, pero es cierto si aseguro que yo no empecé a escribir esta historia sino que, un buen día, fue ella la que asomó por mi cabeza.

Y la experiencia está siendo maravillosa, plena y sorprendente.

Es mi primera novela, pues aunque aparezca en formato trilogía, yo lo considero una pieza única e indivisible, aunque esté viendo la luz fragmentada. Además, los personajes no responden completamente a mi voluntad de narrador. El origen de la historia es una creación colectiva, una partida de rol, que yo, simplemente, me encargué de narrar. Fueron tres años jugando la partida y tres años para escribirla, un año por cada sol, y sin duda, el número tres se ha convertido en algo muy importante en mi vida.